Ilustración generada con inteligencia artificial: Javier Milei, Nayib Bukele, Donald Trump y Abelardo de la Espriella frente a las banderas de Argentina, El Salvador, Estados Unidos y Colombia, con el título «¿Por qué ganan los outsiders? Latinobarómetro 2026»
Imagen generada con inteligencia artificial · De izquierda a derecha: Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Donald Trump (Estados Unidos) y Abelardo de la Espriella (Colombia), cuatro presidentes asociados a la figura del outsider

Es común escuchar a los políticos preguntándose por qué la gente ya no cree en ellos, por qué los partidos han perdido credibilidad o por qué cada vez aparecen más candidatos que, sin una trayectoria política tradicional, terminan ganando las elecciones. La respuesta no es tan difícil de encontrar. El Latinobarómetro 2026 ofrece algunas pistas contundentes: la gente no está cansada de la democracia, está cansada de quienes la representan.

En América Latina, el 76% de los ciudadanos no se siente representado por su Congreso y apenas el 15% confía en los partidos políticos. En Colombia, el panorama es todavía más preocupante: el 79% de los ciudadanos no se siente representado por el Congreso, solamente el 23% confía en esa institución y apenas el 14% confía en los partidos políticos. Es decir, las organizaciones que deberían representar a los ciudadanos están entre las que menos confianza generan.

Pero la desconfianza va mucho más allá. Este dato es demoledor: el 84% de los colombianos no confía en que sus impuestos sean bien utilizados por el Estado. Es decir, la inmensa mayoría de los ciudadanos desconfía de lo que hacen los gobernantes con su dinero. Y no es un asunto menor. Los ciudadanos trabajan, pagan impuestos y esperan que esos recursos se conviertan en mejores servicios, infraestructura, seguridad y oportunidades. Cuando eso no ocurre, o cuando la gente siente que no ocurre, la confianza en el Estado se deteriora. No se puede pretender que los ciudadanos crean en sus gobernantes si no creen en la manera como administran sus recursos.

Siguiendo con los datos, apenas el 25% de los colombianos confía en el Poder Judicial, el 29% en el Gobierno y el 38% en el presidente. La satisfacción con el funcionamiento del sistema judicial llega solamente al 16% y con los hospitales públicos al 20%. Son cifras que deberían preocupar a quienes ejercen el poder. No es difícil comprender por qué existe tanta inconformidad cuando los ciudadanos sienten que las instituciones no responden a sus necesidades.

Lo más interesante es que, mientras la confianza en las instituciones se mantiene en niveles tan bajos, aumenta el respaldo a la democracia. En Colombia pasó del 48% en 2024 al 58% en 2026. Esta es una de las grandes paradojas de nuestro tiempo: los ciudadanos quieren democracia, pero no necesariamente quieren a los políticos tradicionales. Quieren elecciones, pero también resultados. Quieren instituciones, pero instituciones que funcionen. Y cuando sienten que los mismos de siempre no responden, buscan a alguien diferente.

Ahí está buena parte de la explicación del éxito de los outsiders. No necesariamente ganan porque tengan mejores propuestas, mayor experiencia o más capacidad para gobernar. Ganan porque representan una ruptura con aquello que los ciudadanos rechazan. En una sociedad donde los partidos políticos tienen apenas un 14% de confianza, presentarse como alguien ajeno a la política tradicional puede convertirse en una enorme ventaja electoral. La condición de outsider deja de ser una debilidad y se convierte en un atributo.

La condición de outsider deja de ser una debilidad y se convierte en un atributo. Juan José Aux Trujillo

A este panorama se suma otro problema que ha deteriorado la credibilidad de la política: la corrupción. Durante décadas, los ciudadanos han escuchado promesas de transparencia, investigaciones y denuncias contra dirigentes de todas las corrientes ideológicas, sin que eso se traduzca necesariamente en una mayor confianza institucional. El propio Latinobarómetro advierte que, en América Latina, la percepción de avances en la lucha contra la corrupción ha variado muy poco durante los últimos treinta años. Cuando los ciudadanos sienten que la corrupción permanece, independientemente de quién gobierne, aumenta la desconfianza hacia quienes han ejercido tradicionalmente el poder. Y en ese escenario, quien se presenta como una alternativa al sistema encuentra un terreno electoral favorable.

El problema para los políticos tradicionales es que siguen creyendo que la competencia electoral se resuelve exclusivamente entre izquierda y derecha. Sin embargo, el Latinobarómetro plantea una interpretación distinta: muchos ciudadanos están votando de manera pragmática, buscando resultados antes que identificaciones ideológicas. La alternancia entre gobiernos de izquierda y derecha demuestra que el elector está dispuesto a cambiar de opción cuando siente que sus expectativas no fueron cumplidas. Ya no basta con representar una ideología. Hay que demostrar capacidad para resolver problemas.

Por eso, cuando escucho a los políticos tradicionales quejarse de que la gente ya no los quiere, que los ciudadanos no respetan al Congreso o que los partidos están perdiendo protagonismo, pienso que están haciendo las preguntas equivocadas. En lugar de preguntarse por qué ganan los outsiders, deberían preguntarse qué han hecho ellos para que la gente prefiera a alguien que nunca ha gobernado. La gente no está rechazando la política; está rechazando la política tradicional. Y a los políticos que todavía no entienden por qué nadie cree en ellos, el Latinobarómetro les tiene una recomendación: mírense al espejo.

P. D. Un dato curioso del Latinobarómetro: la Iglesia sigue siendo la institución que más confianza genera entre los colombianos, con un 63%, seguida de las Fuerzas Armadas, con un 53%. Los medios de comunicación tampoco salen bien librados: apenas el 35% confía en la radio, el 34% en los periódicos y el 33% en la televisión. Las redes sociales alcanzan solamente el 26%. La crisis de confianza no es exclusiva de los políticos.

Fuente: Corporación Latinobarómetro, Informe 2026.

Sobre el autor

Juan José Aux Trujillo

Consultor en comunicación política y estrategia electoral con más de 7 años de experiencia en Colombia y América Latina. Cuatro Napolitan Victory Awards en su trayectoria. Fue Secretario de Comunicaciones de Medellín (2020–2023). Ha asesorado campañas presidenciales, entidades públicas y procesos de comunicación institucional en múltiples países.

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